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Cuadro de
participación, considerando la
elección
de Alcaldes, Diario La Tercera,
abstencionismo
crece a niveles muy
superiores
si se considera los sufragios
de Concejales
en los que votaron un 20%
menos de
ciudadanos, datos de
http://www.elecciones.gov.cl, ayer a
las
22,30 hrs.
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desbloquear el gasto público, medida imprescindible
para desembarazar una emisión de deuda
necesaria
para financiar el presupuesto del actual año Fiscal 2012. |
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Grecia inició una semana crucial para la
aprobación
de los nuevos recortes, medidas que son exigidas
por la troika a cambio de la entrega de
un nuevo
tramo de ayuda financiera. |
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Irán
aseguró que tiene imágenes de lugares
estratégicos
de Israel, el Presidente de la
comisión
de Defensa del Parlamento iraní
afirmó que
las fotografías fueron captadas
por un avión teledirigido. |
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Recrudecen los bombardeos en Siria ante
la impotencia de la ONU, el mediador
internacional del organismo, Lakhdar
Brahimi, aseguró que la situación en
ese país va de ‘’mal en peor’’.
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Google lanzó
oficialmente su nueva línea
de productos Nexus
compuesta por el
teléfono Nexus 4 de LG,
la tableta Nexus
10 de Samsung y Android
4.2 fueron los
anuncios de la
compañía para ayer. |
Halloween II,
por Eugenio Guzmán.
Hace ya 8 años atrás escribí una columna que
tenía por título “noche de brujas” y en ella planteaba las sorpresas que
entregaban los resultados electorales de las Municipales 2004. Parecido a lo
que ocurre con las películas de terror en que las segundas y terceras versiones
se hacen cada vez más espectaculares. Algo semejante podría decirse que ocurre
en esta elección. Es decir, los resultados pueden ser calificados de sombríos,
trágicos, sorprendentes e inesperados, pero también como cómicos y hasta
absurdos.
Lo concreto es que la abstención es la gran
sorpresa, y si pensamos que en las elecciones de Alcaldes votaron algo más de
5,5 millones de personas y en las de concejales 4,4 millones, estamos hablando
de alrededor de un 41% y 32% respectivamente. Ciertamente, ya algunos
manifiestan que esto refleja el rechazo del sistema, sin embargo, además de lo
poco serio que resulta esta afirmación, esta situación también estaría
revelando la baja importancia asignada a elecciones de esta naturaleza. Más aún
se podría decir que esta elección atrajo precisamente al electorado con fuerte
compromiso cívico, que por lo general responde a un perfil etario e ideológico
particular. También podría afirmarse que en esta elección se expresó el voto
duro al que pueden apelar los partidos políticos, son en definitiva el grupo
social con mayor tendencia a la movilización política, lo que se observa en
otros países (Estados Unidos, España, Canadá, etc.).
Esto último, podría explicar en parte los
resultados. Es decir, en definitiva, la Concertación, además de ordenar su
plantilla, fue capaz de movilizar más electores, lo que no ocurrió con la
Alianza. Esto es precisamente lo que genera el voto voluntario, a saber, gana
quien lleva más votantes a las urnas, algo semejante a lo que ocurre en otro
tipo de elecciones (universitarias, gremiales, etc.).
Ahora bien, lo anterior requiere evitar las
cuentas optimistas y pesimistas. Por ejemplo, la Concertación aún está lejos de
alcanzar los niveles de 2004, en que obtuvo 203 alcaldías, lo que al sumar el
PC correspondería a 207 con un 47,8% de los votos. La información de que se
dispone hasta el momento, es que la coalición opositora estaría llegando a los
168 alcaldes con un 44% de votación. En el caso de Concejales los porcentajes
serían 53% en 2004 y 49,5% en 2012.
La Alianza, por su parte, habría experimentado
en Alcaldes una baja de 38,7% en 2004 a 37,5% en 2012, y en Concejales de 37,7%
a 33%. No obstante, la caída es mayor si se la compara con 2008 pues cae de
40,7% en Alcaldes, vale decir de 144 a 121 según los últimos cómputos, no
obstante, que en 2004 habían llegado sólo a 104 alcaldes.
Pero las cuentas siguen. Si de sub pactos o sub
coaliciones se trata, es claro que el eje PDC-PS sigue teniendo una clara
ventaja sobre el eje progresista PPD-PC-PRSD. Si bien la diferencia algo se ha
estrechado, aún es muy grande, es más del doble. Ello es una muy buena noticia
para el PS y para el PDC, si bien éste último partido parece ver un respiro en
estas elecciones, la verdad es que el 16,5% de votos que obtiene en Alcaldes y
el 15,1% en Concejales dista mucho del 22% y 20,3% obtenido en 2008,
respectivamente, y también en 2004.
Lo concreto es que hoy, además de las cuentas
alegres, también se especulará sobre la forma de organización de los pactos
electorales para 2013. Y tanto la Alianza como la Concertación enfrentan sus
propios desafíos: en el caso de la Alianza el tema de la salida de candidatos (Presidenciales
y Parlamentarios) no parece trivial y el caso de la Concertación la primaria y
sobre todo los equipos y programa, tampoco. Lo concreto es que en el caso de la
Concertación es posible que no veamos a Bachelet antes de marzo.
Fin del show, manos a la obra,
por Sergio Urzúa.
Estimado Alcalde:
Ahora sabe que contó con el apoyo de la mayoría
de su Comuna. Lo felicito. Recibir la confianza de la ciudadanía es un
privilegio. Pero recuerde que el poder trae consigo obligaciones, así que
prepárese para trabajar duro. Independientemente de su color político y del
margen de la victoria, ahora toca hacer la pega.
Por eso mismo, no mire mucho el pasado. No se
contamine con el debate político que caracterizó la elección, ni se entristezca
porque en el proceso no se pudieron discutir ideas ni principios
(efectivamente, fue una pena que termináramos hablando de las parejas de los
candidatos y no del futuro de la Comuna). Su elección tampoco tuvo el glamour
de Obama vs. Romney, y sí, al final del día parece que su partido sólo la
utiliza para definir qué hacer de aquí a la elección Presidencial. Pero no se
sienta disminuido, así es la política. Acá una sola cosa cuenta: usted debe
trabajar para mejorar el nivel de vida de miles de chilenos.
Entonces, mire al futuro y sea realista. Veamos
sus responsabilidades, porque los derechos seguro los sabe. Aprovecho de
recordárselas en caso de que carteles, lienzos y afiches lo hayan distraído.
Usted debe presentar, para la aprobación del Concejo, el plan Comunal de
desarrollo, el presupuesto Municipal, el plan regulador, las políticas de las
unidades de servicios de salud y educación, y demás incorporadas a su gestión,
y las políticas y normas generales sobre licitaciones, adquisiciones, concesiones
y permisos, entre otras funciones. ¡No es pequeño desafío! Su trabajo toca
directamente a la población. La pregunta es, entonces, cómo asegurar su éxito.
Al respecto, permítame un par de humildes consejos.
Primero, ocúpese de la gestión. No olvide que
administra recursos públicos, lo que es una inmensa responsabilidad. Le sugiero
forme equipos profesionales y evite a los amigos y parientes. Busque jóvenes
con ganas de trabajar en su Municipio. Hay muchos, y se sorprenderá de su
calidad y entusiasmo.
Segundo, póngase metas y diseñe indicadores de
evaluación de sus avances. Haga seguimiento frecuente de los proyectos e
infórmelos a la población. Esto lo incentivará a aumentar su productividad como
alcalde. Allí está la clave del éxito. No hay mejor propaganda que una buena
gestión.
Tercero, preste atención a la educación en su Comuna.
A estas alturas, el problema del sector no es sólo de recursos: hay mucho de
gestión y usted es responsable.
Cuarto, cree áreas verdes donde la familia
pueda reunirse y desarrollar actividades que motiven al deporte y la vida sana.
La gente de su Comuna se lo agradecerá.
Quinto, innove y emprenda. Rompa el molde de lo
hecho en el pasado. Chile necesita urgentemente reformas estructurales en su
administración pública y usted puede ser un ejemplo. No pierda esta
oportunidad: es única.
Terminó el show, ahora manos a la obra.
Compatibilizar desarrollo y cuidado medioambiental
por Ricardo Irarrázabal Sánchez,
Subsecretario del Medio Ambiente.
El 28 de diciembre, Chile se sumará a los más
de cuarenta Estados que ya cuentan con Cortes o Tribunales especializados en
materia ambiental. Con la entrada en operación del Tribunal Ambiental de
Santiago, no sólo daremos un importante paso como país, avanzando hacia una Justicia
ambiental especializada, sino que empezaremos a concluir el proceso de
implementación de la nueva institucionalidad ambiental, que conjugó la
tramitación de la Ley 20.600, que crea los Tribunales Ambientales, y la entrada
en operaciones de la Superintendencia del Medio Ambiente, que podrá fiscalizar
y sancionar a quienes presenten incumplimientos ambientales.
A dos años de la creación del Ministerio del
Medio Ambiente y del Servicio de Evaluación Ambiental, gracias al impulso de la
Ministro del Medio Ambiente, María Ignacia Benítez, cumplimos con una de las
prioridades que nos fijó el Presidente Sebastián Piñera.
Uno de los grandes anhelos que justifican la
creación de estos Tribunales especializados radica en el necesario control
jurisdiccional del actuar de la Administración en materia ambiental. Dicha
cuestión se reflejará no sólo en el conocimiento de las reclamaciones de las
resoluciones de la Superintendencia del Medio Ambiente, sino que también en el
control tanto del actuar del mismo Ministerio del Medio Ambiente, a través del
análisis de la normativa medioambiental elaborada por dicha cartera, como
respecto de las reclamaciones de lo que resuelva el Comité de Ministros en
materia de evaluación ambiental de proyectos.
Este control significará un gran desafío para
la Administración ambiental, en el sentido del blindaje tanto técnico como Jurídico
que dichas resoluciones y decretos habrán de tener. Además, los Tribunales
ambientales conocerán de las causas por daño ambiental, de acuerdo a las
regulaciones sustantivas de esta responsabilidad contenidas en la Ley de Bases
del Medio Ambiente.
Pero no sólo se requiere avanzar en
institucionalidad, sino que también en normativa sustantiva. El diagnóstico de
la OCDE del año 2005 en este sentido era bastante claro: había que mejorar y
generar nueva regulación ambiental. Y en este punto el trabajo del Ministerio,
en conjunto con otros Ministerios, al alero del Consejo de Ministros para la
Sustentabilidad, ha sido muy importante y fructífero. Y no solamente en lo
referido a las conocidas nuevas normas y procesos en temas como material
particulado fino, centrales termoeléctricas y fundiciones de cobre, sino que a
los nuevos reglamentos en temas tan complejos como el Sistema de Evaluación de
Impacto Ambiental, la Evaluación Ambiental Estratégica y el Caudal Ecológico
Mínimo, los cuales ayudarán a disminuir en forma importante los espacios de
discrecionalidad y a generar una real evaluación técnica en temas ambientales.
Los desafíos en temas de gestión ambiental no
son menores. Compatibilizar crecimiento económico con cuidado medioambiental y
equidad social no es fácil. Constituye un gran desafío a la inteligencia humana
y a la investigación científica, requiriendo de soluciones innovadoras,
costo-efectivas y prácticas, que nos permitan seguir desarrollándonos como
país, pero con cuidado medioambiental, para así no sacrificar la satisfacción
de las necesidades de las futuras generaciones, tal como lo establece la famosa
definición de desarrollo sustentable de la Comisión Brundtland del año 1987.
La actual reforma no es casual para el
escenario en que vivimos. No es una novedad decir que estamos en un período
complejo en cuanto a los desafíos que involucra la gestión ambiental actual.
Estamos recién implementando una nueva institucionalidad, nuevos reglamentos y
normativas, en momentos en que estamos insertos en una gran discusión país en
relación con proyectos de inversión, sobre todo en lo relativo a energía y
minería. Por una parte, los titulares de proyectos claman por certeza Jurídica
y, por otra, la ciudadanía exige legítimamente su derecho a vivir en un
ambiente libre de contaminación. Y eso es justamente de lo que trata la gestión
ambiental: compatibilizar desarrollo y cuidado medioambiental, sin descuidar
nunca el tercer componente del desarrollo sustentable, el pilar social, que
centra las preocupaciones del desarrollo sustentable precisamente en la persona
humana, tal como lo estableció el primer principio de la Cumbre de la Tierra
del año 1992.
Con la implementación de estas medidas y de los
Tribunales ambientales creemos estar avanzando en la senda correcta, en el
camino que nos llevará a ese ansiado desarrollo sustentable y a la Justicia
ambiental que como país merecemos.
Abstención no prevista, sorpresa relativa en
resultados.
Sin perjuicio de que los resultados de esta
elección de Alcaldes y Concejales demandarán largo y detenido análisis, los
comicios mismos exigen consideración. Los primeros realizados con el enorme
cambio de inscripción automática y voto voluntario mostraron un porcentaje de
abstención que sobrepasa el solo menor interés habitual en las elecciones
locales, en comparación con las nacionales Parlamentarias y Presidenciales.
Conocido el 94% de los escrutinios, de más de 13,4 millones de potenciales
votantes, sufragaron algo más de 5,4 millones, y no lo hicieron más de 7,9
millones. Esto es, 59,5% de abstención. Es un hecho político mayor, que debe
alertar no sólo a la "clase política", sino a todos los sectores del
país.
Es efectivo que la libertad de no votar es lo
que consagró en 2009 una reforma Constitucional debatida a nivel teórico
durante no menos de 15 años, a la que sólo se opusieron un Senador y siete Diputados,
reflejando una aspiración que muchas encuestas expresaban y las instancias
políticas acogían mayoritariamente. Pero demasiadas aristas prácticas no fueron
debidamente sopesadas. Se creyó que el envejecido padrón anterior se
revigorizaría con la mayor participación que supondría la suma de los nuevos
votantes automáticos. No ocurrió así, sino que resultó una mezcla confusa, que
desorientó mucho a los votantes antiguos y no motivó mayormente a los nuevos.
Además, el padrón actual evidenció errores de monta -contiene personas
fallecidas, mesas sin votantes reales- que podrán tener una explicación u otra,
pero no admisibles ni entendibles para la ciudadanía. En lo administrativo-logístico,
hay muchas descoordinaciones -notoriamente entre el Servicio Electoral y el
Registro Civil- que rectificar en los breves meses hasta la próxima elección.
Pese a todo, una vez más se logró entregar cómputos aceptablemente prontos.
Por su parte, la "clase política"
erró al pensar que bastaba con aumentar el padrón para retonificar el interés
cívico, y por esa mayor participación legitimar el sistema, sin atender a
cambiar sus propios estilos, procedimientos y cuadros para conseguir ese
efecto. Es difícil encantar al electorado, por ejemplo, con candidaturas Alcaldicias
que se plantean por tercera, cuarta o (en 12 casos) quinta vez, con las
respectivas coaliciones dando por hecho las cartas "seguras", y
resignándose a no desafiar al incumbente. Esto, pese a que entre los candidatos
a Concejales efectivamente surgieron esta vez muchos nombres que podrían haber
ofrecido alternativas atractivas. Parece indicativo de que la reelección
indefinida es una fórmula en agotamiento, al menos del modo como se está
aplicando hoy, pues desincentiva la incorporación a la vida pública de figuras
nuevas. Se buscó adaptar el padrón a los partidos y figuras existentes, pero no
se cuidó de adaptar los candidatos a los deseos de la gente. De ahí muchas de las
sorpresas de ayer.
No toda la responsabilidad por lo anterior
recae en las directivas políticas. Algunas de ellas desplegaron un esfuerzo
loable, pero con recursos ínfimos, desproporcionados a la importancia de la
estabilidad política. Olvidadas por el sector privado las amargas experiencias
de los años 70, esa fuente de financiamiento de la política es hoy virtualmente
inexistente, y no ha sido reemplazada por un apoyo congruo de fondos Fiscales
para bienes públicos fundamentales como la actividad cívica permanente, más
allá de las solas campañas.
A todo evento, el Gobierno omitió la oportuna
difusión masiva de las nuevas modalidades, algo inexplicable, y tanto más
cuanto que tampoco el sistema educacional ha atendido a la formación cívica, de
modo que los jóvenes carecen por entero de ella, y muy pocos saben qué está
jugándose en cada elección y por qué su participación. Disponer un servicio de
locomoción colectiva gratuita ciertamente no era el meollo del asunto.
Así, en cuanto al volumen de la votación, esa
relativa predictibilidad anticipada del sistema electoral chileno se perdió en
esta ocasión. Las encuestas -incluso las Presenciales- se probaron en general
muy alejadas de la realidad, lo que quizás sea atribuible a que los encuestados
emitieron respuestas "políticamente correctas", pero no auténticas o
muy volátiles, fenómeno que requiere un examen por sí mismo.
La interpretación de los resultados será
particularmente difícil en esta oportunidad, porque, dado todo lo anterior, no
caben comparaciones sólidas con comicios previos. Sí cabe notar con honda
inquietud diversas manifestaciones de odiosidad que no se habían observado tras
el restablecimiento de la democracia, y que no se limitaron a exabruptos
verbales: es inaceptable que candidatos fueran literalmente "funados"
incluso en los recintos de votación, en grado tal que el severo orden y respeto
en ellos que siempre garantizaron las fuerzas militares a la hora de los
escrutinios en cada mesa, aparece ahora inexistente en no pocos casos. También
se advirtió con desazón que muchos medios de comunicación abandonaron la
tradicional imparcialidad que los caracterizó históricamente en la cobertura y
el comentario del acto, y el sesgo favorable a un sector y acremente adverso al
otro fue manifiesto. En todo caso, esta campaña confirma que se extinguió el
consenso que imperó mientras la centroizquierda controló el Ejecutivo, con una
oposición colaborativa. El clima es hoy de confrontación sin ánimo opositor de
acuerdo en grandes políticas generales, algo no sano para ninguna democracia.
La Alianza retrocedió (a 37,46%, desde el
40,66% de 2008), pero su resultado es apenas un punto inferior al que logró en
2004. Por tanto, si se interpretan los datos electorales con proyección Presidencial,
nada irreversible ha ocurrido y, por muchos factores y complejidades que no
podemos analizar aquí, el vaticinio probablemente seguirá siendo tan estrecho y
disputado como en los tres comicios Presidenciales últimos entre las dos
coaliciones mayoritarias. Las dos listas de la oposición, potenciales votantes
de Bachelet, reunieron 43,1%, incluyendo ahora al PC, lo cual incluso significa
una leve disminución de las mismas fuerzas sumadas (44,76%) en la comparable
elección de 2008.
Los adherentes de la Alianza tomarán nota de
que La Moneda se entregó a una mirada muy pesimista. Pesó en ello tanto la
frustración por las encuestas (incapaces de predecir la abstención en un
esquema de voto voluntario), como el afán inmoderado de capitalizar un resultado
que distaba mucho de tener asegurado. El absurdo se patentizó en la disputa por
un balcón no ganado, y en la anticipada convocatoria a los Ministros a palacio.
Pero, descontado el efecto impactante de la derrota de Zalaquett en Santiago y
la "funa" a la gestión del Alcalde Labbé en Providencia, 56 Alcaldías
pasaron del control de la Alianza Gobernante a la oposición, y en 36 se impuso
la Alianza sobre la Concertación. Ciertamente un retroceso, importante, sin
duda, pero no una predicción de la urna Presidencial. Los tres partidos con
mayor cantidad de Alcaldes -RN, DC y la UDI- perdieron un porcentaje de ellos,
en tanto el PPD y el PS mantuvieron los suyos, al igual que el PC.
Ahora bien, en política importan las imágenes,
que fueron netamente favorables a la oposición, y la Alianza, para ser
competitiva, deberá desplegar un esfuerzo extraordinario para recuperar su
fuerza anímica, partiendo por una sana elección de su abanderado Presidencial.
Y hay resultados interesantes que no siguen una
línea general. Si bien la Alianza perdió inesperadamente en comunas tan suyas
como Ñuñoa, y falló en sus nuevas expectativas de triunfo (Maipú, Puerto
Montt), tuvo éxito en mantener Ercilla, corazón del conflicto mapuche; en
ganarle Aysén al PS, epicentro de otro conflicto Regional, y en vencer también
en Parral, zona particularmente terremoteada. Pero perdió Juan Fernández,
Coyhaique y Freirina, localidades que por diversos motivos estuvieron en el
foco de la atención pública.
La Concertación supo sumar al Partido Comunista
en su presentación pública, pero deberá ahora articular una verdadera y operante
combinación para ofrecer Gobernabilidad al país.
Pocas elecciones Municipales habrán dado como
ésta tanto material potencial para el análisis que ahora parte, lo cual no
significa necesariamente que serán recordadas como un punto de inflexión
político.
No cabe juzgar inapelablemente el nuevo sistema
por su primera aplicación, pero es evidente que en su aprobación e
implementación hubo precipitaciones y errores cuya corrección es apremiante
antes de las elecciones de 2013, pues su mantención podría comprometer la
indispensable confiabilidad del sistema electoral. Desde luego, las elecciones Parlamentarias
y Presidenciales despertarán -como lo han hecho siempre- mayor participación
del electorado. Y no sería sensato ni responsable incurrir en nuevas
precipitaciones improvisadas y querer revertir todo a su estado anterior, lo
que, incluso si fuera posible -lo que ya no parece ser el caso-, introduciría
adicional confusión y peligrosa incertidumbre a pocos meses de una elección Presidencial.
Es hora de corregir las muchas fallas detectadas y, como ciudadanía, abordar en
mejor pie la prueba de 2013.
Las nuevas reglas del juego electoral.
En su debut ayer, (el domingo) los efectos del
nuevo sistema de inscripción automática y sufragio voluntario fueron los de una
suerte de tsunami que disparó la abstención electoral a niveles históricos,
echó abajo mitos (partiendo por aquel de que la voluntariedad favorecería a la
derecha), hizo colapsar las encuestas (todas sobredimensionaron los porcentajes
de participación y a partir de ello su capacidad predictiva se fue al suelo) y
fue determinante para la caída de liderazgos locales que parecían
indiscutibles. A ese cambio estructural se sumaron factores como la baja
popularidad del Gobierno y el impacto de los movimientos sociales que
irrumpieron el año pasado, conformando un cuadro políticamente explosivo.
Ante ello, los mejores resultados fueron para
quienes comprendieron la naturaleza del nuevo escenario. El análisis de sus
estrategias —y del error de no saber adaptarse a una realidad emergente—
clarifica no sólo los alcances de lo que pasó ayer, sino también sus
proyecciones con miras a las parlamentarias y presidenciales del próximo año.
Providencia, ¿el nuevo paradigma? Hace cuatro
años, la victoria de Josefa Errázuriz hubiera sido imposible... de hecho, en
2008 postuló a Concejal y ni siquiera fue electa. Su triunfo se explica por las
nuevas realidades que vive el país, y la capacidad para usarlas en su favor.
Porque a Cristián Labbé no lo derrotó la Concertación, sino una coalición que
la incluyó (varios de sus mejores estrategas asesoraron, con muy bajo perfil, a
Errázuriz), pero también al que parece ser el sector más lúcido del movimiento
estudiantil (los ex dirigentes del NAU, de la UC, masivamente presentes) y
hasta a figuras de la derecha liberal.
En ese cuadro, los desaciertos comunicacionales
de Labbé ayudaron a polarizar la contienda, al punto de transformarla en una
versión 2.0 del plebiscito de 1988, con la buena gestión del edil opacada por
su imagen de «pinochetista duro». Esto, frente a una dirigente ciudadana de
perfil amable (en contraste, por cierto, con la odiosidad mostrada por algunos
de sus adherentes) y sin identificación partidista. Jugó también a favor de
ella el brusco cambio de un padrón de perfil conservador en una Comuna que pasó
a tener más votantes que residentes, donde además numerosos electores jóvenes
trasladaron sus domicilios en los últimos meses. El uso intensivo y hábil de
las redes sociales, terminó siendo otro factor clave de la campaña, frente al
despliegue propagandístico más tradicional de Labbé.
No es extraño así que anoche muchos en la
Concertación vieran Providencia como el prototipo para diseñar las campañas del
2013: alianzas amplias, objetivos políticos claros, papel secundario de los
partidos, sintonía con los jóvenes y capacidad para movilizarlos.
Un pragmatismo extremo le rindió frutos a la
Concertación y le permitió afrontar con más éxito que la Alianza las
incertidumbres del nuevo sistema, los efectos del descrédito general de la
política y su propia baja evaluación. Superando contradicciones doctrinarias,
potenció la estrategia del candidato único a Alcalde en el máximo de Comunas;
no en todas lo logró, pero redujo sustancialmente la dispersión de votos
opositores y maximizó sus apoyos. Un ejemplo es Santiago. En 2008 el candidato
PC logró allí más de 6 puntos y el del PRI, sobre 8. Esta vez, los comunistas
no postularon y el PRI no llegó a los 2 puntos. Si se piensa que Carolina Tohá
se impuso a Pablo Zalaquett por 50% contra 43%, el peso de la omisión PC salta
a la vista. Y en los totales también, el avance porcentual de las principales
listas opositoras se explica casi exactamente con la suma de los votos
comunistas.
Visto esto, está claro que esas fuerzas
seguirán unidas. La duda está en la forma que tendrá ese acuerdo. La DC insiste
en el pacto por omisión mientras el resto de sus aliados prefiere una nueva
coalición, que también tiene adeptos falangistas. Más importante que ese debate
es que el PC comprobó, como nunca, que los otros partidos los necesitan, con lo
que crece su poder de negociación y es difícil que en esas condiciones acepten
quedar relegados a un rol menor o debajo de la mesa en un eventual Gobierno de
Michelle Bachelet.
Sin espacios para equivocarse. Al margen de los
gruesos errores del Gobierno (la famosa polémica del balcón pasará a la
historia) la Alianza mostró debilidades allí donde la Concertación fue
eficiente. Es en el oficialismo donde las dispersiones de votos fueron letales:
Recoleta y La Reina son los ejemplos más claros, pero no únicos, de Comunas en
que el triunfo opositor sólo se explica por la división en la derecha. Ello
habla de una difícil conformación de las plantillas y la reaparición de
problemas endémicos en un sector en cuya historia abundan los personalismos,
las pasadas de cuentas y las jugadas fratricidas. Como en Antofagasta, donde la
sorpresa la dio una ex seremi de este Gobierno que terminó yendo como
independiente, o el frustrado intento de una candidatura en Concepción sólo
sostenida en el carisma de una ex Autoridad.
La insistencia en liderazgos de larga data y la
apuesta por los incumbentes también mostró limitaciones. En la era de las redes
sociales, en que cualquier declaración políticamente incorrecta se reproduce al
instante, la ciudadanía ya no parece dispuesta a perdonarles ninguna licencia a
sus Autoridades. Peor aun cuando en la centroderecha las clientelas de sus
caudillos mostraron baja disciplina frente al voto voluntario: falta un
análisis más detallado, pero es claro que numerosos votantes antiguos se
quedaron en sus casas, en contraste con el (focalizado) entusiasmo de quienes
habían expresamente cambiado sus lugares de inscripción para apoyar (u
oponerse) a ciertos candidatos.
El cambio vino para quedarse. Si antes del
domingo eran en la oposición las voces contra el “error” del sufragio voluntario,
anoche fue en la centroderecha donde abundaron los murmullos. Todas esas quejas
no sólo son extemporáneas, sino inútiles: el 60% que ayer optó por no votar es
la evidencia práctica del apoyo que este cambio suscita. Podrá invocarse la
responsabilidad cívica, pero pretender que esa masa cambie de conducta por la
vía de la imposición no tiene por ahora ningún destino. Antes bien, lo que
queda a los partidos es adecuarse ellos a las reglas de este nuevo y oscilante
escenario.
El río Silala otra vez.
Chile ha presentado notas Diplomáticas para
requerir información sobre los contenidos e impactos de los proyectos. Es lo
que corresponde tratándose de aguas de uso compartido que transcurren
naturalmente por la frontera. De concretarse el proyecto de Bolivia, se podría
afectar el caudal que llega a Chile, que oscila entre 160 y 180 litros por
segundo. Siendo un curso natural de agua transfronterizo, los países deben
cooperar entre sí, respetando el uso compartido; tienen la obligación de
prevenir daños sensibles en el país vecino, y considerar los legítimos e
inveterados usos en Chile.
Bolivia dilató su respuesta a las notas Diplomáticas
-recién lo hizo el pasado viernes, reiterando que el Silala es un manantial- y
nuevamente parece recurrir a medidas unilaterales. Algunos reclaman una
supuesta "deuda histórica" sobre el aprovechamiento chileno del
Silala -deuda improcedente y jamás considerada en negociación alguna-. Otros
pretenden presionar con estas iniciativas para que Chile acepte la tesis del
manantial y reconozca a Bolivia derechos que no tiene sobre estos caudales.
El recurso boliviano a la dilación y los hechos
consumados es demostrativo de la errática Diplomacia boliviana, contraviene el Derecho
Internacional y crea un nuevo desencuentro que podría evitarse a través del
diálogo.
Señor Director:
Agresiones en Providencia
Al mirar las imágenes en televisión del momento
en que el Alcalde de Providencia, señor Labbé, concurrió a votar, me dio mucha
pena al ver cómo se ha perdido el sentido de la democracia en Chile. Recuerdo
que antiguamente cada uno podía expresar sus ideas sin tener que recurrir a la
violencia. No recuerdo ni en los peores momentos de nuestra democracia haber
visto ataques de este tipo contra algún candidato, y menos en los locales de
votación. Para qué está la Autoridad de las Fuerzas Armadas, ya que se supone
que de acuerdo a la ley electoral no se pueden efectuar manifestaciones dentro
de los locales de votación.
Dr. Roberto Weissenberg K.
Señor Director:
Explicación.
Lo triste es que la baja participación no
responde tanto a una forma de pensar... es flojera.
Pablo Marcelo Rodríguez.
Señor Director:
Fragata
Libertad.
Cristina Fernández, en frase para el bronce,
pero sin contenido, ha manifestado a sus acreedores que “se podrán quedar con
la fragata, pero no con la dignidad del país”.
Perteneciendo la dignidad a todo ser humano per
se, no le corresponde a las naciones por el hecho de ser tales, sino por las
actuaciones basadas en el honor demostrado.
Argentina, debido a su conducción política en
sucesivos Gobiernos, no puede mostrar una trayectoria respetable. Basta recordar,
entre muchas otras, la declaración de “insanablemente nulo” con que desahució
el fallo arbitral una vez entregado su cumplimiento al honor de las partes,
Chile y Argentina; el incumplimiento del contrato de suministro de gas con
nuestro país y el default por US$ 100 mil millones declarado en 2001, causa de
la vergonzosa situación que viven los tripulantes del buque escuela retenido en
Ghana.
Se puede decir lo que se quiera, pero la verdad
es que la mujer del César no sólo debe ser honrada, sino que parecerlo. Este no
es el caso.
Patricio Mackenna Salas.









